Leyendas mexicanas: La llorona, el difunto ahorcado y otras
Descripción
Los hermosos ojos de la Mulata y sus continuos desaires hicieron que Alonso se obsesionara con ella e intentara cualquier truco para conquistarla, pero nunca logró su cometido. Por ello, decidió denunciarla a ella y a su familia ante el Tribunal del Santo Oficio como hechiceros y sirvientes del demonio. Su abuela y su hermano fueron recluidos junto con ella. Los primeros murieron pronto, pues no soportaron los castigos del Tribunal; ella, sin más familiares por quienes llorar, decidió hacer realidad los crímenes que se le atribuían. Una noche, ante los ojos del carcelero que vigilaba su celda, la Mulata dibujó un navío sobre la piedra de la prisión y desapareció sin dejar rastro.
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